Fue este ¿El mejor disco de la Historia?

 

 

Si hay un disco que se ha llevado más veces en la historia de la música popular el calificativo de obra maestra ese es Sgt. Pepper’s lonely hearts club band. Si hay uno que lidera más que ninguno las listas de las publicaciones especializadas como “mejor álbum de todos los tiempos”, también es este. Aunque solo sea por los puntos cosechados, entonces, se puede decir que se trata del disco más importante del pop y del rock hasta la fecha. Un álbum literalmente único.

A finales de 1966 The Beatles andaban picados con The Beach Boys, que, desde que Brian Wilson tomó todas las riendas de las composiciones y sacaron el sublime Pet sounds, se convirtieron, a ojos de los propios músicos, que no del público, en la gran respuesta estadounidense al reinado beatle como banda más innovadora e impactante del pop. A decir verdad, era Paul McCartney quien estaba más interesado por crear una obra de estudio extremadamente ambiciosa, que siguiese el camino marcado por los chicos de la playa en cuanto a las experimentaciones instrumentales y las texturas armónicas. Antes de su publicación, John Lennon avisó de que iban en serio con el nuevo proyecto, pese a que no cayó nada bien la idea en EMI: “El próximo elepé va a ser distinto porque queremos hacerlo de manera que no haya espacio entre los temas”.

Los cuatro de Liverpool se deshicieron definitivamente de sus ataduras, haciendo pedazos el papel que venían representando de embajadores de la juventud hedonista. De hecho, habían dejado de girar, hastiados de la histeria colectiva. Porque un concierto de The Beatles era todo menos un concierto. Decidieron concentrarse en el estudio para alcanzar sus máximas aspiraciones artísticas. Y en el cosmos de Abbey Road, durante cuatro meses de grabación, concibieron poco menos de 40 minutos de música, pero en ese tiempo concentraron un universo creativo inimaginable hasta entonces, causando un seísmo cuyas resonancias llegan a nuestros días.

Rebosante de matices, efectos de sonido, instrumentación desbordante y juegos de voces, el disco con la portada más famosa de la Historia no tenía un tema unitario, pero sí un desarrollo continuo y una atmósfera propia. Reflejaba el carácter norteño de Inglaterra con cierto ambiente campestre y celestial. Y se percibía el sentimiento por regresar a la infancia mezclado con un reflejo de extraña fatalidad vital. Como si el telón de una obra teatral se corriese, el álbum se abre desde los primeros segundos mostrando este mundo alegórico, circense y divino. Por sus surcos desfilan canciones emblemáticas como With a little help from my friends o Lucy in the sky with diamonds, que encontró su inspiración en Alicia en el país de las maravillas. En ella, lo exótico del sitar y la tambura de George Harrison brindan espacios riquísimos y diferentes a lo que se cocía en la psicodelia de California. Solo paraWithin you without you se añadieron ocho violines y tres chelos mientras que un tema menor como Being for the benefit of Mr. Kite! era un canto a los arreglos o Good morning, good morning daba testimonio del lado más loco de Lennon. El rock se podía encontrar en Getting better. El disco se cierra con una oda sonora universal,A day in the life, con ese mi mayor suspendido durante casi un minuto y la orquesta de 40 músicos en pleno clímax. Lo dicho: un disco único.

 

 

 

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      citando como fuente: Los 60 Principales.

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