Danny Fields, primer representante de los Ramones y personaje clave en las carreras de Bowie, Patti Smith, MC5 o Iggy Pop, protagoniza en Madrid la exposición ’40 años de punk’

 

El grupo Ramones fotografiado en 1976 en el callejón de al lado del CBGB en Nueva York.

Un periódico británico dijo que sin Danny Fields (Nueva York, 1939) el punk jamás habría existido. Fields fue el primero en apoyar a los Ramones, fuerza primigenia del movimiento, y les dio visibilidad. Pero el efecto Danny abarca mucho más porque su radio de acción no se limita a un género ni a una época. Gracias a Fields, John Cale se convirtió en productor, Nico comenzó a grabar sus propias canciones, David Bowie conoció a Iggy Pop, MC5 tuvieron un mánager, The Doors un agente de prensa y The Beatles dejaron de actuar en directo. Entre muchas otras cosas.

Con semejante historial, Fields podría nadar en su propio ego. Nada más lejos de la realidad. Durante la entrevista telefónica repasa sus hazañas con la misma ausencia de protagonismo que le llevó a realizarlas en su momento. Resulta ser un tipo cálido y amable. Nada de lo que ha hecho parece fruto de la ambición o la vanidad. Su motivación ha sido siempre ayudar a artistas en los que creía. “Allá por 1975, los Ramones insistían para que fuese a verles al CBGB”, recuerda Fields acerca de la que seguramente sea su conexión musical más popular. “Yo escribía en el Soho Weekly News, y querían que les recomendara en mi columna. Me llamaban constantemente e insistían: ‘Ven a vernos, te vamos a gustar”. Así que fui a verlos. Me encantaron desde la primera canción. Sonaban alto, rápido, fuerte, pero también había melodías. Eran puros, eran perfectos. Después del concierto me preguntaron si iba a escribir sobre ellos y yo contesté: ‘Haré mucho más que eso, quiero ser vuestro mánager”.

Fields fue el representante de Ramones durante los siguientes cinco años. Les acompañó en su primer concierto en Londres, la chispa que acabó de encender a punks locales como The Damned y Sex Pistols. También estuvo con el cuarteto durante la grabación de sus primeros discos. “Como no sabía ni producir, ni colocar micros, ni manejar una mesa de sonido, me dediqué a tomar fotos”. Muchas de esas imágenes forman ahora parte de My Ramones, libro que tras haber existido en una exclusiva edición limitada, será reeditado en febrero con un precio más asequible. Algunas de esas fotografías también forman parte de la exposición colectiva 40 años de punk, que estará hasta el 4 de febrero en la galería La Fiambrera, en Madrid.

Su trayectoria abarca más allá de su relación con Ramones, que terminaron despidiéndole porque necesitaban a alguien más profesional en el puesto. Fields estudió en Harvard y, a mediados de los sesenta pasó a formar parte de la Factory de Warhol. Allí conocería a Lou Reed, con el que mantendría una larga y estrecha amistad. Reed, Brian Epstein –mánager de los Beatles- y una limusina son los elementos de otra interesante historia generada por Fields allá por 1967. “Epstein había estado de vacaciones en Acapulco. El único disco que había podido escuchar era el primero de Velvet Underground, porque se había quedado aislado durante días por culpa de un huracán. Consciente de eso, cuando vino a Nueva York le pregunté si quería conocer a Lou. Dijo que sí. Pero Lou no estaba por la labor. Tuve que empujarle para que entrara en el coche de Brian. Apenas habló con él. Se pasó todo el trayecto mirando por la ventanilla. Estaba aprendiendo a ser Lou Reed”.

Fields está en medio de tantas historias que al final la historia es él. Así lo vio el realizador Brendan Toller, que rodó el documental llamado Danny Says (2015). En él, con la ayuda del descomunal archivo del protagonista, se intentaba sintetizar la trayectoria del ubicuo cazatalentos y periodista, que también dirigió la revista adolescente Datebook, aquella en cuya portada, allá por 1966, se destacaron aquellas palabras de Lennon asegurando que los Beatles eran más importantes que Jesucristo, y que pusieron los sectores más conservadores de Estados Unidos en contra del grupo. Danny siempre estaba ahí. Como cuando en 1975 Dylan fue a ver actuar a una desconocida Patti Smith. “Hice fotos de los dos juntos, y por eso parece que fui yo quien lo llevó. Pero mi aportación se limita a haber hecho alguna foto en la que incluso Dylan aparece riendo”.

 

 

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   citando como fuente: Los 60 Principales.

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