Beatlemanía: Un momento que no se repetirá

 

“La prensa se ha fragmentado mucho; hoy hay elementos para tener en cuenta en el plan de comercialización de un artista”, observó Andy Schuon, presidente de Revolt TV y ex ejecutivo de MTV. “La capacidad de encender esa chispa y convertirla en una hoguera tal como podía el ‘The Ed Sullivan Show’ ya no existe más”.

Hoy se cumple el quincuagésimo tercer aniversario de la actuación de los Beatles en el programa de Sullivan, su primera presentación en Estados Unidos. Nielsen dijo que el 49 % de todos los televisores en ese momento estaban presenciando el programa.

Los Beatles desencadenaron un tsunami en Estados Unidos. Fue una explosión ultrasónica que congregó talento, oportunidad y suerte.

“Este fue un cambio sísmico en la cultura estadounidense y dio a los adolescentes no solamente una voz sino un modo de ser, un modo de pensar sin precedente”, dijo Bob Spitz, biógrafo de los Beatles.

“Antes de la llegada de los Beatles aquí, los adolescentes eran un apéndice en la familia. Después, el adolescente se convirtió en una de las fuerzas dominantes en la familia. Pasó a ser una fuerza comercializable que no había ocurrido con Elvis”.

Ken Ehrlich, el productor de los Premios Grammy que produjo el programa televisivo especial de este domingo, “The Night That Changed America: A Grammy Salute to The Beatles” en CBS, recuerda vívidamente la electricidad que produjo la presentación del cuarteto mientras él se había reunido con amigos en una pensión en Athens, Ohio, cerca de la Universidad de Ohio, para presenciar el programa.

“Todos lo estábamos esperando”, recordó. “La gente no los había visto. No había videograbadores. No había nada. Si no los veías en uno de los tres canales de televisión, no podías verlos”.

La generación de posguerra —adolescentes que tenían 13 o 14 años— estaban predispuestos para el momento: el medio relativamente nuevo de la televisión, la creciente cultura de los medios en Estados Unidos y la afluencia de esa época que permitía a millones de adolescentes pegarse frente a la pantalla chica en blanco y negro.

“Familias enteras querían ver qué sucedía debido a que la llegada de los Beatles fue espectacular, distinta a todo lo que habíamos experimentado antes”, dijo Spitz. “Los chicos querían verlo porque deseaban ser como los Beatles y los padres porque querían saber con qué se enfrentaban. Realmente fue algo así como una fascinación enfermiza”.

Era una oportunidad única. Millones de jovencitos y el igualmente joven medio de la TV experimentaban un rito de iniciación. Los dos se hallaron como aliados. Se combinaron para crear un momento singular y poderoso que sencillamente no podría ser recreado en nuestra época de hipermedios.

Por ejemplo, todos los grandes artistas populares del mundo —incluso Paul McCartney y Ringo Starr — se presentaron el mes pasado en los Premios Grammy. Más de 28 millones de personas —una buena cantidad en la televisión moderna— vieron el programa, pero esa cifra empalidece ante aquella jornada única del 9 de febrero de 1964 cuando por lo menos 73 millones de espectadores lo sintonizaron.

“En este momento, Paul y yo somos las dos únicas personas que sabemos cómo fue esa experiencia y fue increíble. Increíble”, afirmó Starr. “Los Beatles son los Beatles, seamos sinceros. No había una banda mejor y realmente no creo que la haya hoy ni la habrá, y esto no es soberbia es una realidad que esta cumpliendo 53 años nada más y nada menos”.

 

 

 

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    citando como fuente: Los 60 Principales.

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